martes, 27 de marzo de 2012

Huelga general.

Huelga general.

¿Necesitamos una Ley de Huelga?. Creo que después de 34 años estarán de acuerdo conmigo en que ya es hora de recoger el mandato Constitucional de regular este derecho a través de una Ley que nos iguale con los países de nuestro entorno. Desde mi punto de vista sobre todo debería estar regulado el derecho y protección al trabajo durante la huelga, de las personas que no quieran seguirla o no estén de acuerdo con ella.

También es importante replantearse la existencia la Huelga General que desde siempre ha tenido el apellido de “Revolucionaria”. Es evidente que este tipo de huelga es política y va siempre encaminada a presionar al gobierno de turno, que, no olvidemos es realmente el depositario de la legitimidad de todos nosotros que al fin y al cabo somos quienes lo hemos elegido. No es justo que cualquier grupo de presión (sindicatos de clase, patronales de turno etc.) que tienen escasa representación a nivel general, y que en la mayoría de los casos se atribuyen ésta, cuando además en sus elecciones aparte de que la población convocada es significativamente menor (solo los trabajadores), - estos tienen un porcentaje de participación que si lo comparamos con los datos del resto de elecciones puede considerarse ridículo-, esta gente siempre se sienta hiperlegitimada y que es la única capaz de defender a los trabajadores y saber lo que ellos necesitan.

También deberían de revisarse sus formas de financiación a través del dinero de todos, ya que se trata de un club que debería de sustentarse a través de sus miembros y sus cuotas. ¿Por qué debemos de pagar a esta gente cuando, existen muchas personas que ni creemos en su trabajo ni tenemos porqué mantener a estos “liberados” que en muchos casos no recuerdan ni el trabajo que realmente realizaban? Si ellos quieren seguir con este sistema son muy libres de hacerlo pero, por favor, que se lo paguen ellos.

Por éste y muchos otros motivos éste humilde escritor no apoya la Huelga General política (ninguna de ellas), y piensa trabajar ese día como cualquier otro, y si este artículo logra convencer a alguien para que secunde el ir ese día al trabajo en una situación general en la que no estamos para tonterías y perder dinero, daré por satisfecho el tiempo dedicado a escribir estas líneas.

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